Mostrando las entradas con la etiqueta Instituto SETI. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Instituto SETI. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de junio de 2007

Planetas, la cuenta magna

Hace un mes, hubo una noticia que inundó a los astrobiólogos como mareas altas en la Bahía de Fundy: la existencia de un planeta posiblemente habitable alrededor de la estrella cercana Gliese 581.

Ciertamente fue uno de los descubrimientos más promisorios en toda la cruzada de búsqueda de planetas. Y eso me llevó a imaginarme el panorama. En particular, ¿cuántos mundos están todavía más allá del campo de visión de nuestros telescopios, aislados en la enrarecida lugubrez del cosmos?

La respuesta es "bastantes".

Claro, es una respuesta ambigua, pero es un cambio radical de la situación de hace algunas décadas. En mi infancia, pasaba largo tiempo sentado en la oscuridad en el Planetario Hayden de Nueva York. Allí, los narradores proclamarían que los (entonces) nueve planetas que orbitaban al Sol eran el producto de un pequeño accidente estelar. Hace miles de millones de años, me dijeron, alguna fortuita estrella se deslizó cerca del Sol, su gravedad extrajo gas caliente que se enfrió y se condensó en planetas.

El panorama de la propincua colisión fue promovida por vez primera por Alexander Bickerton, astrónomo de Nueva Zelanda a finales del siglo 19. Debido tal vez a su don sensasionalista, o posiblemente a la creación estilo Génesis de planetas fértiles sacados de las rugientes e incandescentes costillas del Sol, este improbable concepto gozó de más popularidad de la merecida. De haber sucedido así (y el hecho de que no pudo haber sucedido así fue rápidamente obvio para los teóricos, puesto que no se logró explicar el enorme movimiento angular de los planetas), un engañoso esquema acordaría que nuestro sistema solar es casi el único ensamblaje planetario en toda la Galaxia. Tales conatos de colisión son increíblemente raros. Encontrar estrellas solitarias en los vecindarios de otras es casi tan frecuente como encontrar Sherpas del Himalaya en el suyo.

Así que podemos descartar la procreación de planetas a través de dos estrellan que disfrutan de un breve encuentro. En cambio, sabemos que los pequeños y fríos mundos surgen a partir de un disco de gas y polvo que rodea a una estrella naciente. Aún existen controversias acerca de los detalles de este proceso, pero no hay duda de que la Naturaleza ha urdido un adocenado método para extraer los escasos átomos pesados (silicio, carbono, oxígeno, níquel, hierro) de las tenues nieblas de discos protoplanetarios, y reconfigurándolos en balones de miles de millas de grosor. Abundancia de planetas.

¿Cuán numerosa es la "abundancia"? La cuenta de planetas extrasolares es actualmente de casi 240, un número que aumenta más rápidamente que el odómetro de Mario Andretti. De todas las estrellas estudiadas, a casi el 5-10% se le han descubierto planetas. Pero nuestros instrumentos están lejos de ser perfectos y Geoff Marcy, paladín de los caza planetas, calcula que el porcentaje de estrellas con planetas es mucho más alto.

"Virtualmente todas las estrellas simples (aquellas estrellas que no están en sistemas binarios), deben tener planetas de algún tipo -- rocoso, gaseoso, tipo Neptuno, y así sucesivamente", dice Marcy. "Entre las estrellas binarias, todas aquellas separadas por al menos la distancia entre nosotros y Plutón, también tienen planetas de algún tipo". Puesto que casi la mitad de todas las estrellas son binarias, y la mitad de esas están extensamente separadas, la conclusión es que Marcy sospecha que casi las tres cuartas partes de todas las estrellas galácticas tienen planetas. Desde una perspectiva astronómica, eso es muy aceptable.

Ahora, ¿cuántos planetas tiene cada estrella? Veamos, el Sol tiene ocho, nueve o algunos más, dependiendo de su simpatía semántica. Pero desde el punto de vista de la biología extraterrestre, el conteo de planetas es apenas difícilmente aceptable, dado que existen al menos cinco lunas en nuestro propio sistema solar que son lo bastante grandes y lo suficientemente complejas para seducirnos como probables alojamientos de vida. Actualmente conocemos 7 objetos más (dos planetas, además de 5 lunas) en nuestro traspatio que tal vez -- y sólo tal vez -- pudieran brindar condiciones propicias para la vida.

Concretando: existen algunos cientos de miles de millones de estrellas en la Galaxia, y hay tal vez un ciento de miles de millones de galaxias en esa parte del cosmos que podemos inspeccionar con nuestros telescopios. Con 5 o 10 orbes interesantes por sistema solar, el universo visible contiene la respetable cifra de cien mil trillones de mundos. Cien mil trillones (100,000'000,000'000,000'000,000). Eso es más que todas las motas de polvo que flotan en todas las habitaciones de todos los edificios de la Tierra. Seguramente, el planeta que orbita a Gliese 581 es engañoso. Tal vez cuenta con las condiciones para albergar vida e incluso tal vez tenga vida. Pero también, es posible que no la tenga.
Pero como una vez le dije a mi compañero de cuarto cuando su novia se pavoneaba con el mariscal de campo del equipo de futbol, "hay mucho de donde escoger".

Fuente Original: Instituto SETI
Autor: Seth Shostak, Astrónomo Senior

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

domingo, 10 de junio de 2007

Lo que el viento marciano se llevó




Autor: Lisa Chu-Theilbar,
Science Communications
SETI Institute


Marte es un lugar muy ventoso, de hecho, ese brillante y oxidado suelo marciano está siendo erosionado por vientos marcianos y remolinos de polvo que revelan un suelo subsuperficial más oscuro dando como resultado un calentamiento del planeta. Marte está experimentando su propio cambio climático. ¿Está ésto relacionado al efecto invernadero que conduce al cambio climático terrestre? No. ¿Podemos aprender de este importante proceso para comprender la evolución y cambios planetarios? Absolutamente.

A principios de Abril de este año, Lori Fenton, Investigadora Principal del Centro Carl Sagan, junto con sus colegas del Centro de Investigación Ames de la NASA y el USGS en Flagstaff Arizona, publicaron un artículo en la revista NATURE revelando el fenómeno del incremento en la temperatura global de Marte en los pasados 20 años. Este incremento, menos de 2° tanto para temperatura del suelo como para el aire, es no obstante significativo desde una perspectiva geológica. El mecanismo del calentamiento se debe al cambio en el brillo, o "albedo" de la superficie marciana. El claro, brillante y oxidado suelo superficial de Marte refleja una gran cantidad de radiación solar, lo cual tiende a conservar la fría temperatura marciana, justo como usar ropa blanca en un cálido día de verano marciano nos refresca. El oscuro y más absorbente suelo subsuperficial, revelado después de que una tormenta de viento o un remolino pasa a través de Marte, retiene más calor, justo como usar ropa oscura lo haría en el mismo cálido día veraniego aquí en la Tierra. El resultado de más suelo oscuro expuesto es que la temperatura de Marte ha ascendido entre uno y dos grados en las últimas dos décadas.

Tal cambio es muy intrigante y no había sido observado antes en ningun planeta. La atmósfera marciana es significativamente más delgada que la terrestre. Es similar a la atmósfera de nuestro planeta a una altura de 100,000 pies. Aún así, los vientos que resultan del movimiento de una atmósfera tan delgada son claramente lo suficientemente fuertes para tener un profundo impacto en el planeta. Los planetologistas y modeladores del clima comparativos estarán monitorizando Marte de forma tan cercana durante los próximos 20 años y aún más, intentando discernir si hay algun tipo de patrón en los cambios y si la tendencia continúa. La verdad es que apenas hemos comenzado a registrar tal información y estamos empezando a seguir los cambios a medida que se presentan.

Los grandes remolinos marcianos ya han estado antes en las noticias espaciales. De hecho, los rovers gemelos de Marte, Spirit y Opportunity, deben sus vidas al quijotesco viento marciano. Ráfagas de viendo y remolinos de polvo pasan sobre los paneles solares de los intrépidos exploradores robóticos con suficiente frecuencia para desempolvar el omnipresente polvo marciano de la superficie de sus paneles solares de su prolongada misión y elimina el polvo acumulado, permitiendo la recarga de las baterías que han durado ya cuatro años. Este ventajoso proceso estaba completamente imprevisto.

Con nuevos instrumentos de alta resolución en Marte, gracias al Orbitador de Reconocimiento Marciano, módulos de aterrizaje avanzados así como exploradores robóticos en conexión con Phoenix Scout y el Mars Science Laboratory que serán lanzados en los próximos cinco años, continuaremos obteniendo información acerca de los vientos marcianos y el clima, y descubriendo todo cuanto el viento marciano se llevó.
Enlace Original: Gone with the Mars Wind
Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

lunes, 4 de diciembre de 2006

Preparándose para el tránsito de Mercurio

Noviembre 2, 2006
Edna DeVore

Mercurio transita el Sol el 8 de noviembre. En un artículo anterior, 'Sombras y Siluetas', ofrecimos información acerca del tránsito que se aproxima, así como ideas para participar. A menos de una semana del evento, aún hay tiempo para prepararse para todo un día de evento astronómico con un club local de aficionados a la astronomía o encender su computadora para ingresar a internet a observar el tránsito. Mercurio transita el Sol 14 veces cada siglo. El próximo miércoles, puede observar el segundo tránsito de Mercurio de este siglo, llueva o truene, o incluso si se encuentra en el lado oscuro del planeta.

PRECAUCIÓN: Mercurio es pequeño en comparación al Sol: tiene casi 1/195 del diámetro aparente del Sol. No debe observar a Mercurio sin un telescopio con aumento de 50 a 100x. Los requerimientos para observar el tránsito son los mismos que para una observación normal del Sol o para fotografiar un eclipse. Se requieren filtros solares para confiar en la seguridad de la observación. Tenga cuidado en su búsqueda de Mercurio. No mire directamente al Sol y en especial, no mire al Sol a través de binoculares o telescopios. Si lo hace, puede ocasionarle un daño permanente en la vista.

¿Cómo puede conectarse? Este artículo es una guía rápida para observar el tránsito de Mercurio el próximo miércoles.

Para mayor información, visite esta página del Centro Goddard para Vuelos Espaciales de la NASA. El Dr. Fred Espenak ofrece este sitio durante los eclipses y tránsitos en el cual podrá encontrar intercambio de información y detalles acerca del próximo tránsito de Mercurio, y una bibliografía para quienes desean incursionar con mayor profundidas en la ciencia y la historia de los tránsitos.

Para el aficionado más formal, existe la ALPO, siglas en inglés de la Asociación de Observadores Lunares y Planetarios. John Westfall es el coordinador de la Sección de la ALPO para tránsitos de Mercurio/Venus. Ha escrito un artículo detallado que describe el próximo tránsito con resumen descriptivo de las mejores formas de observar el tránsito. También contiene instrucciones de cómo enviar sus observaciones del tránsito.

Para los maestros de las escuelas y centros científicos, hay buenas lecciones acerca de tránsitos y cómo los astrónomos han utilizado los tránsitos para encontrar planetas extrasolares. La Misión Kepler Discovery de la NASA buscará evidencia de otras Tierras alrededor de estrellas distantes al observar los tránsitos. En el portal de internet de la misión Kepler, se encuentran actividades escolares acerca de los descubrimientos de planetas. El boletín del educador, de laa Sociedad Astronómica del Pacífico, es un recurso adicional. Incluye excelentes diagramas y lecciones para enseñar acerca de Mercurio y el tránsito. Hay un extenso apartado de enlaces hacia otros sitios relacionados. Tiene versión en inglés y español.

Ese día, astrónomos aficionados efectuarán reuniones para ver el Sol en muchos sitios. Puede unírseles localizando su club regional. Muchos clubes pertenecen a la Red de Cielo Nocturno (Night Sky Network), una comunidad estadounidense de aficionados que gustan de compartir la astronomía con el público. Puede localizar un club cercano en el sitio de internet de NSN. Los centros científicos, observatorios, planetarios y clubes de astronomía se pueden localizar a través del directorio en línea de Sky and Telescope de los clubes y organizaciones comunitarias y el directorio nacional de la Liga Astronómica. Revise esas fuentes por si desea observar el tránsito con un grupo de su comunidad.

Si está buscando una experiencia virtual, o si las nubes bloquean el Sol en su comunidad, aún puede observar el tránsito a través de su computadora. La Red de Aprendizaje Digital de la NASA ofrece información, una transmisión en vivo, y lecciones escolares para el tránsito de Mercurio. Para un enlace directo a la transmisión por internet desde Kitt Peak en Arizona, conéctese al enlace de Exploratorium durante el tránsito. Conéctese antes del evento y descargue las herramientas que pudiera necesitar desde el sitio de internet. El equipo de Live@ del Exploratorium estará en el Observatorio Nacional Kitt Peak y junto con el grupo del Kitt Peak, transmitirán el tránsito: con un suministro de cinco horas en vivo a través de un telescopio, comenzando a las 11:00 am Tiempo del Pacífico. El tránsito tendrá lugar desde las 11:12 am hasta las 4:10 pm, Tiempo del Pacífico. Sería una buena idea ingresar desde antes ya sea al portal de la NASA o al del Exploratorium, ya que puede ser algo lento conectarse a último minuto.

Y, ¿qué pasa con ese pequeño planeta? Si siente curiosidad por Mercurio, en Space.com hay excelentes imágenes e información. NASA está enviando una sonda espacial llamada el Mensajero de Mercurio, para explorar el planeta más interno. ¡No se lo pierda!

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

sábado, 15 de abril de 2006

El nuevo anillo de Urano es de color azul

Abril 7, 2006




Arriba: Saturno
Abajo: Urano
(sin escala)
Crédito: Imke de Pater

El nuevo anillo descubierto en diciembre pasado alrededor del planeta Urano por el científico de SETI Mark Showalter y su colega Jack Lissauer en el Centro de Investigación Ames de la NASA es de color azul.

Solamente se conoce otro anillo azul en el sistema solar -- el anillo E de Saturno. Ambos son los anillos más alejados de sus planetas. 'Puede ser coincidental. Tiene que haber un hilo dinámico común que esté ocasionando ambos fenómenos', dijo el Dr. Showalter.

El proyecto de imágenes fue dirigido por Imke de Pater de la Universidad de California, en Berkeley, en colaboración con Mark Showalter y otros. Se combinaron imágenes de infrarrojo cercano del Telescopio Keck con imágenes de luz visible del Telescopio Espacial Hubble. El nuevo anillo solo pudo apreciarse en las imágenes de luz visible, por lo que se dedujo que era azul.

Se cree que el color se debe a partículas pequeñas que reflejan la luz azul. Los anillos formados por partículas más grandes, como las que rodean a Júpiter y a Saturno, son de color rojizo. 'El color azul expresa que en este anillo predomina material de tamaño submicrométrico, mucho más pequeño que el material de la mayoría de los demás anillos, que se muestran en rojo', dijo la Profesora de Pater.

El descubrimiento se publicó en la edición del 7 de abril de 2006 de la revista Science.


Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

Aniversario del Proyecto Ozma

Abril 11, 2006



El Dr. Frank Drake comenzó el Proyecto Ozma, la primera búsqueda de inteligencia extraterrestre utilizano un radiotelescopio, en esta fecha en 1960.

El proyecto Ozma fue la primera búsqueda por radio de microondas de señales de otros sistemas solares. Durante dos meses Drake apuntó una antena de 85 pies en Green Bank, West Virginia, en dirección de dos estrellas cercanas similares al Sol. Su receptor de un solo canal fue sintonizado a la frecuencia 'mágica' de la línea de 21 cm (1 420 MHz) del hidrógeno neutro. Aunque él no detectó ninguna señal de origen extraterrestre, el Proyecto Ozma de Drake incitó el interés de otros en la comunidad astronómica.


Los orígenes del Proyecto Ozma

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

viernes, 24 de marzo de 2006

Ocho mundos donde pudiera existir vida

Marzo 23, 2006
Seth Shostak


Marte es un mundo de 700 trillones de toneladas de hierro y roca, envuelto en un panorama poco familiar de cañones, cráteres y fauces. No obstante, la cosa más convincente que podríamos encontrar en este gran mundo naranja sería un microorganismo de química húmeda capaz de reproducirse, moverse, crecer y evolucionar.

Nuestra fascinación por la vida en otros mundos es una extensión de nuestro interés en la vida sobre la Tierra. Animal Planet, National Geographic, y los zoológicos son reflejos de nuestra curiosidad acerca de otras formas de vida. Mucha de esa curiosidad es un interés primitivo y directo en las cosas que podemos comer, y en las cosas que pueden comernos. Después de todo, la vida es altamente competitiva, y paga para conocer a la competencia (a menos, claro, que pertenezcas a General Motors).

Así que la curiosidad acerca de la vida extraterrestre es antigua y comprensible. Hoy día, muchos de nuestros esfuerzos para encontrar los equivalentes extraterrestres del ADN se enfocan en lugares lejanos; por ejemplo, el uso de telescopios espaciales para clasificar a través del espectro de mundos extrasolares, buscando gases atmosféricos que serían evidencia de biología.

Pero también existe un esfuerzo de fondo: la caza de vida cercana. Vida en el sistema solar. Vida cuyo traslado se mida en cientos de millones de millas – no en cientos de billones.

La idea de buscar el protoplasma cercano es antigua. En el siglo 19, Marte, Venus e incluso la pulverizada y polvorienta corteza de la luna fueron considerados emplazamientos posibles para la vida. Tal optimismo se agrió al principio de la era espacial, cuando las sondas revelaron la superficie seca y picada de Marte y las temperaturas autoclaves de Venus (la Luna ya había salido de la jugada). En la década de los 80, muchos científicos creían que los mundos más allá del nuestro eran solo bolas inanimadas de roca, girando silenciosamente alrededor de un Sol indiferente.

Ese pesimismo parece ahora, si no extraño, al menos cuestionable. El número de mundos cercanos donde la biología pudiera surgir, está aumentando.

La vida requiere algunos ingredientes básicos: (1) materiales primitivos, (2) un solvente (el agua sería la primera opción), y (3) energía para accionar todo. El primero no es probablemente un problema en un trozo de chatarra rocosa en el sistema solar. El puñado de elementos necesarios para la vida está disponible en cualquier parte. Los últimos dos requerimientos están asociados, ya que se necesita energía para mantener derretidos los líquidos. Las esferas externas del sistema solar son crujientemente frías, y en esos lugares remotos, los lánguidos rayos del Sol son insuficientes para impedir que el agua se endurezca como granito. Por esa razón, los investigadores han opinado generalmente que cualquier objeto furtivo del sistema solar en las regiones oscuras más allá de la órbita de Marte estará en un perpetuo rictus congelado.

Pero la cae en sorpresas. Y una de las grandes sorpresas de las pasadas décadas es el descubrimiento de mundos que están tibios a pesar de estar situados en lugares donde el Sol no brilla. Por lo tanto, ahora hay más de media docena de objetos entre los acólitos del Sol que se consideran posibles de hospedar vida. Como guía asequible de esos medios ecológicos del vecindario, muy útil para impresionar a familiares o a extraños en el autobús, ofrecemos el siguiente inventario, deliberadamente separado en dos categorías: los soleados y los no tan soleados. Comenzando con el molde, comenzamos obviamente con:

La Tierra. Nuestro mundo es el modelo para los planetas bañados por el Sol. La mayoría de la flora y la fauna de la Tierra, -- con algunas excepciones importantes tales como las bacterias que viven en las rocas profundas – son en última instancia, vigorizadas por la estruendosa fusión nuclear que ocurre en el corazón del Sol. En la Tierra, es generalmente la clorofila la que convierte esta energía radiante en componentes químicos para energizar nuestra existencia (o para abultar nuestra cintura).

Venus. A pesar del hecho de que Venus, nuestro planeta hermano, ha sido descrito como el purgatorio personificado, hay algunos investigadores que aún mantienen esperanzas de vida allí. David Grinspoon, del Instituto de Investigación del Sudoeste, advierte que las densas y acosadas nubes de ácido sulfúrico de este planeta pueden ser un ambiente estable para la boyante vida. Los acidófilos venusinos –análogos de un tipo de bacteria que puede soportar ambientes altamente ácidos en la Tierra –pudiendo lograr una existencia allí. “Es un riesto”, admite Grinspoon, pero insiste en que no debemos desistir de buscar vida en este mundo cercano.

Marte. Entonces y ahora, el planeta extraterrestre inhabitado favorito de todos. Aunque el escenario seco y altamente reactivo de Marte garantiza prácticamente que está estéril, existe evidencia indirecta de manos acuíferos algunos cientos de pies bajo la superficie. Si existieran esas reservas líquidas, la vida pudo haber encontrado refugio. Los marcianos de hoy, -- en caso de haber – estarían vivos gracias a las fuentes de calor geológicas internas que conservan tibios esos putativos acuíferos. No obstante, clasificamos al Planeta Rojo como un mundo accionado por el Sol debido simplemente a que es de suponer que cualquier tipo de vida habría surgido durante aquellos lejanos días de ensalada cuando el agua líquida estaba en la superficie.

Titán. Esta gran luna de Saturno, revelada en detalle por la misión Cassini de la NASA, y sujeta a un escrutinio descarado por la sonda espacial Huygens, es aún muy fría para el agua líquida. Pero su atmósfera está poblada de hidrocarburos. David Grinspoon ha sugerido que la débil luz ultravioleta del Sol pudo hacer pedazos algunos de esos compuestos atmosféricos, produciendo acetileno. Al caer a los lagos líquidos de metano y etano, este gas (usado para encender sopletes en la Tierra) pudo servir como alimento para la vida microscópica. ¿Improbable? Sí. ¿Imposible? No.

Volviendo a las posibles moradas de vida no tan soleadas, encontramos que todas son lunas sin atmósfera a una distancia de Júpiter y más allá. La referencia a nuestro propio satélite natural sugeriría que no hay nada tan desolado y muerto como una luna sin atmósfera. Después de todo, los cuerpos pequeños se enfrían rápido, y a más de 4 mil millones de años desde su nacimiento, los satélites de nuestro sistema solar –donde la calidez es exígua—habrían enfriado las temperaturas más allá de las perversas fantasías de un pingüino.

Sin embargo, las lunas abundan alrededor de los grandes planetas gaseosos (donde se cuelgan al menos el 98% de todos los satélites del sistema solar), y múltiples lunas interactúan en formas que puedan calentarles. En estos sistemas, los satélites hermanos se enfrascan en contiendas de tirones gravitacionales que les ocasionan opresión y expansión por parte de sus padres planetarios. La fricción resultante puede producir desde tibios océanos hasta volcanes activos y géiseres. (A fin de cuentas, la energía proviene de la rotación y el movimiento orbital de las lunas y los planetas). Conocido como “calentamiento por mareas”, este caldeamiento de lunas parece ser un acontecimiento regular. De hecho, es algo que pudiéramos haber percibido hace siglos si no viviéramos en un planeta cuya luna es hija única.

Los satélites con estos calentamientos por marea más conocidos son:

Europa. Existe buena evidencia, la mayoría proveniente de sus cambiantes campos magnéticos, de que este mundo cubierto de hielo que orbita a Júpiter tiene un océano que yace a 16 kilómetros (10 millas) más o menos por debajo de su crujiente exterior. En el fondo de este vasto y enigmático mar, pudiera haber chimeneas volcánicas arrojando nutrientes y agua caliente a un frío y oscuro abismo, proporcionando el alimento y la energía para la vida simple.

Ganímedes y Calisto. Estas dos lunas jovianas muestran variaciones en el campo magnético similares a las de Europa, lo cual sugiere que también pudieran estar ocultando grandes océanos acuáticos. Debido a sus densas cortezas heladas, encontrar esa vida – si existe – sería incluso aún más desalentador que para Europa.

Encelado. En las noticias recientes, este satélite de Saturno parece ser un raspado de hielo gigante –una luna helada que, gracias a su calentamiento de marea, está eyectando géiseres de agua al espacio. En un ingreso inesperado a la competencia de la habitabilidad, Encelado es el primer otro mundo del cual tenemos evidencia convincente de agua líquida. Y donde hay agua líquida…

¿Conclusión? Podemos hacer una lista de ocho mundos (incluyendo a la Tierra) en un sistema solar de nueve planetas que son lugares posibles para la vida. No son tantos como creían los griegos – después de todo, ellos asumían que todo lo que podían ver en cielo estaba habitado, incluyendo a las estrellas. Pero nuestro conocimiento tanto de los requerimientos para la vida como las condiciones del sistema solar excede por mucho a Aristóteles y compañía. Y de hecho, nuestro conteo de mundos habitables aún pudiera ser bajo. Por ejemplo, está Tritón, la luna de Neptuno, en cuya superficie la nave espacial Voyager 2 descubrió géiseres. Tal vez Tritón es también una candidata para la vida. Después están los cometas fugaces, que son rutinariamente calentados al pasar cerca del Sol. Ellos, también, pudieran sorprendernos con ambientes habitables.

La realidad es que aún no hemos descubierto un solo rasgo de vida extraterrestre. Pero es notorio y alentador de algún modo perverso, que los lugares que merecen la búsqueda exceden en gran medida nuestras capacidades de llevarlas a cabo. Quedan muchas fronteras, incluso por aquí cerca.



Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

sábado, 24 de septiembre de 2005

Asteroide recibe el nombre de la Dra. Jill Tarter



El Comité que asigna nombre a los cuerpos pequeños, dependiente de la Unión Astronómica Internacional, ha bautizado oficialmente al asteroide 74824 con el nombre de la Dra. Jill Tarter, del Instituto SETI.

El asteroide 74824 fue descubierto el 12 de octubre de 1999 por el Dr. Charles W. Juels, uno de los 50 principales descubridores de planetas menores. Comenzó su búsqueda de planetas pequeños el mismo año que fue identificado este asteroide. El Dr. Juels aprobó el nombramiento de su descubrimiento en honor a la Dra. Tarter. El asteroide puede ser de algunos cientos de metros en tamaño o hasta de 1 kilómetro de diámetro y está en órbita alrededor del Sol. Pulse aquí para ver la órbita del asteroide.

Este es el segundo asteroide que recibe el nombre de un miembro de la directiva del Instituto SETI. El Asteroide 4859 fue nombrado en 1992, como Andrew Fraknoi, miembro del Consejo Directivo del Instituto SETI.

Artículo completo...

domingo, 11 de septiembre de 2005

Lewis Platt - 1941-2005

Septiembre 9, 2005


Lewis (Lew) Platt, uno de los líderes en materia de tecnología de punta del país y miembro del Consejo Directivo del Instituto SETI desde Mayo de 2002, falleció inesperadamente el 8 de septiembre a la edad de 64 años. La causa del deceso fue un aneurisma.

Platt era mejor conocido por su cargo como Director del Consejo, Presidente y Director Ejecutivo de la compañía Hewlett-Packard. Esta fue la culminación de una larga asociación con H-P: se unió a las operaciones de productos médicos de la compañía justo después de graduarse de la Universidad Cornell y de la Escuela de Administración Wharton (Universidad de Pennsylvania). Cuando David Packard dejó la Dirección del Consejo de H-P en 1993, Platt fue nombrado para tomar su lugar. Fue Director Ejecutivo durante siete años y en ese tiempo H-P fue nombrada como la corporación de mejor desempeño de Estados Unidos por la revista Forbes.

A partir de 1999, Platt prestó sus servicios como miembro del Consejo de la Compañía Boeing, y desde 2003 hasta la primavera de este año, fue el Director no Ejecutivo.

A pesar de sus considerables compromisos con corporaciones importantes, Lew Platt era un miembro muy activo del Consejo del Instituto SETI. Aportó profesionalismo administrativo a la organización, así como perspicacias empresariales que ayudaron al Instituto a funcionar y recopilar patrocinios de manera más eficaz.

Una presencia que sobresalía en las reuniones. Platt era célebre por su capacidad excepcional para escuchar todos los aspectos de un tema, y entonces examinar rápidamente los mejores componentes de una idea. Estableció soluciones prácticas, en vez de explayarse en posibles problemas. Para Lew, el vaso siempre estaba medio lleno o lleno.

Tom Pierson, Director Ejecutivo del Instituto SETI mencionó que “Lew era el tipo de amigo y mentor que proporcionaba constantemente sentido común y tranquilidad. Su pérdida es un duro golpe”.

Al Bagley, miembro del Consejo del Instituto, quien trabajó como Gerente General de Hewlett-Packard, División Santa Clara, manifiesta que fue un privilegio conocer a Platt.
“Me impresionaba mucho su grandeza, su generosidad, su sentido del humor, y su integridad absoluta. Aunque tenía muchas ocupaciones, siempre estaba dispuesto a hacer algo más”.

Vamos a echar de menos la dinámica e intuitiva participación de Lew en nuestra organización. Pero más que eso, echaremos de menos a Lew.


Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

viernes, 2 de septiembre de 2005

Vida en las aguas termales ácidas de Japón

Septiembre 01, 2005
por Hiromi Kagawa, Investigadora Principal en el Instituto SETI.



Hace casi doce años que llegué a América desde Japón. Recuerdo con nostalgia las aguas termales de allá, con personas relajándose en el agua vaporizada, así como monos salvajes hundiéndose hasta el cuello en las piscinas, las divertidas barbas congeladas y cabezas cubiertas de nieve.

Pero hay mucha más vida en las aguas termales de Japón de lo que los seres humanos y monos. Quisiera describir algunos organismos que frecuentan esas aguas termales, no para relajarse, sino debido a que de hecho requieren de esas aguas termales (o un ambiente similar) para sobrevivir.

Observaciones de organismos parecidos a bacterias en aguas termales se hicieron a principios del siglo 20, pero su aislamiento, cultivo, caracterización, y estudio bioquímico comenzaron realmente en la década de los 60. Los organismos que actualmente tienen el récord de vivir en las temperaturas más altas se descubrieron en aguas geotérmicas en el océano. Algunos ejemplos son Pyrolobus fumarii (235° F), Pyrodictium occultum (230° F). Pertenecen a un grupo de organismos llamado arquea que parecen bacterias, pero tienen rasgos tanto de vida procariota (células sin núcleo, que parecen bacterias) como de eucariota (células con núcleo, como las que se encuentran en animales y plantas).

Arquea se considera uno de los grupos de vida más primitivos sobre la Tierra actualmente, debido en parte a que cuando la vida comenzó, la Tierra era mucho más caliente que hoy, y solamente los organismos como archaea pudieron haber existido. Por esta misma razón, muchos científicos piensan que la archaea termofílica es el mejor ejemplo de que cómo era la vida sobre la Tierra hace miles de millones de años.

Mi arqueo favorito se llama Sulfolobus shibatae, que fue aislado de las aguas termales en Beppu, Japón. Se desarrolla mejor a 181° F y necesita condiciones ácidas más altas (pH 3.0). Cultivamos Solfolobus en matraces de vidrio en el laboratorio, pero en las aguas termales crecen adheridas a las superficies de rocas y arena. Cotidianamente, las temperaturas fluctúan entre el día y la noche y del verano al invierno. Estas fluctuaciones son el tipo más común de estrés para un organismo como Sulfolobus shibatae, que no tiene modo de controlar su temperatura corporal (como nosotros). ¿Cómo enfrenta Sulfolobus shibatae las grandes fluctuaciones de temperatura en su ambiente?

La vida ha desarrollado mecanismos para ampliar los límites de tolerancia a las temperaturas extremas. A 50 grados por encima de su temperatura de crecimiento normal, el 80% de las células Sulfolobus mueren en dos horas. Sin embargo, cuando la temperatura se conserva más alta que el nivel normal, pero más baja que el nivel mortal, al elevar la temperatura durante una hora antes a un nivel letal, el 50% de las células Sulfolobus sobreviven durante cinco horas a las temperaturas letales. Este fenómeno se llama termotolerancia adquirida, y se observa en todo tipo de células, incluyendo bacterias comunes como la Escherichia coli y células humanas cultivadas en el laboratorio.

Mi trabajo incluye el estudio de lo que hacen las células Sulfolobus para enfrentar la exposición a temperaturas letales. Una de sus regulaciones es modificar y remarcar los lípidos en la membrana celular para producir formas que sean más estables a temperaturas más altas. Otra es producir una gran cantidad de una clase específica de proteína llamada proteína de choque térmico. Su función está aún en investigación. Algunos investigadores piensan que las proteínas de choque térmico se ligan a otras proteínas celulares y previenen su deterioro por calor. Nuestro grupo de investigación cree que una de las proteínas de choque térmico creada por Sulfolobus shibatae estabiliza su membrana al aglutinarse y reduce su permeabilidad, igual que el empaste de los agujeros en una pared.

La vida prospera en muchos ambientes, incluyendo algunos en los cuales los seres humanos posiblemente no sobrevivirían. Para descubrir vida extraterrestre, será útil conocer los límites físicos y químicos de la vida sobre la Tierra y las leyes biofísicas subyacentes. Es una buena manera de empezar, pero debemos tener en mente que las leyes biofísicas para la vida extraterrestre pudieran ser significativamente distintas.


Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

Ajustando las miras de SETI: ¿Moradas de la Vida?

Parte II

Junio 16, 2005
por Douglas Vakoch, Instituto SETI





Con el último descubrimiento de una “Súper-Tierra” alrededor de una débil estrella roja a 15 años luz de la Tierra, los científicos de SETI han estado deliberando las implicaciones para su búsqueda de inteligencia en otros mundos. “Este planeta contesta una pregunta ancestral”, dijo Geoffrey Marcy, profesor de astronomía en la Universidad de California, en Berkeley, y líder de equipo que descubrió el planeta, el cual tiene de siete a ocho veces el tamaño de la Tierra. “Hace dos mil años, los filósofos griegos Aristóteles y Epícuro discutieron acerca de la existencia de otros planetas parecidos a la Tierra. Ahora, por primera vez, tenemos evidencia de un planeta rocoso alrededor de una estrella normal”. Paul Butler del Instituto Carnegie de Washington y miembro del equipo enfatizó la similitud entre este planeta recién descubierto, localizado alrededor de la estrella M llamada Gliese 876, y nuestro propio mundo. “Este es el planeta extrasolar más pequeño descubierto hasta hoy y el primero de una nueva clase de planetas terrestres”, explicó. “Es como el primo mayor de la Tierra”.

Una segunda oportunidad

Para los astrónomos que reflexionan la posibilidad de vida afuera de nuestro sistema solar, el descubrimiento es especialmente prometedor debido al gran número de estrellas M en nuestra galaxia. “La abrumadora mayoría de estrellas son enanas M – cientos de miles de millones solamente en nuestra galaxia. Esto sugiere que pudiera haber un enorme número de habitats planetarios capaces de sustentar vida”, dijo Seth Shostak, Astrónomo Senir en el Instituto SETI. Pero la sola existencia de planetas rocosos no es suficiente para asegurar la evolución de la vida. Un requerimiento crítico, según Shostak, es que tenga el tiempo suficiente para que la vida siga su camino y entonces se desarrolle en algo interesante. “A diferencia de las estrellas como el Sol, que arden por 10 mil millones de años y entonces mueren, las enanas M viven mucho más – tanto como 100 mil millones de años”, comentó. “Así que si tales enanas estelares pueden ocasionalmente desovar vida, la mayoría de esa vida sería más antigua que la biología de nuestro propio planeta. La vida más antigua y potencialmente más interesante, pudiera encontrarse en los vecindarios de estrellas M”.

Los planetas de larga vida pueden ser especialmente importantes para la evolución de la vida, dado los efectos devastadores de impactos periódicos de asteroides y meteoros. Por ejemplo, muchos científicos creen que el inmenso asteroide que cayó en la Península de Yucatán en México hace 65 millones de años fue responsable de la extinción al pro mayor de los dinosaurios. Esa catástrofe abrió camino para la proliferación de mamíferos sobre la Tierra, teniendo como resultado final la humanidad. Pero en otras palabras, tales eventos fortuitos pudieron haber exterminado una variedad aún mayor de vida sofisticada, quizás parando de manera efectiva la evolución de la inteligencia -- al menos en planetas con épocas de vida modestas.

Dada la longevidad de las estrellas M, sin embargo, la vida compleja en mundos que orbitan tales estrellas pudiera tener una segunda oportunidad. “Si la evolución ocurre a un paso muy lento, o si la evolución comienza y se detiene muchas veces, debido a algunos eventos de extinción”, explica Jill Tarter, Directora de Investigación SETI en el Instituto SETI, “los planetas alrededor de las estrellas M pudieran tener más de una oportunidad, y tal vez puedan alojar un modo evolutivo más lento y aún así acabar con los constructores de telescopios”.

La Zona Ricitos de Oro

Para que la vida se desarrolle en otro mundo, no es suficiente solamente tiempo. El planeta debe rodear su estrella dentro de una “zona habitable”, orbitando lo bastante cerca para obtener la luz de su estrella que le de vida, pero lo bastante lejos para evitar las abrasadoras temperaturas que aniquilarían la vida.

Debido a que las estrellas M son tan débiles comparadas a las estrellas parecidas al Sol, una zona habitable de una estrella M se encuentra bastante cerca de su misma estrella. Aplique simplemente, los planetas alrededor de estrellas M necesitan estar en órbitas que orbiten cerca de las estrellas si quieren tener alguna posibilidad de obtener la suficiente energía para albergar vida.

Pero las ajustadas órbitas que se necesitan para sustentar vida alrededor de estrellas M tienen un precio. Cuando un planeta orbita su estrella tan cerca, un lado del planeta siempre encara a la estrella, mientras el otro lado está siempre escondido. El mismo fenómeno llamado “cierre tidal”, es evidente cuando se observa la Luna, la cual siempre tiene su mismo lado encarando a la Tierra. ¿El resultado? Cuando un planeta es atrapado tidalmente en órbita alrededor de su estrella, las temperaturas en el lado soleado serían abrasadoras, mientras que el lado oscuro sería un páramo congelado. “En el lado que enfrenta la estrella, se bombea una gran cantidad de energía y calienta el gas atmosférico, y en la sombra en el otro lado está oscuro y frío”, dijo Tarter. Como consecuencia, la diferencia en temperaturas provoca “velocidades de viento enormes”. O al menos eso pensaban hasta hoy los científicos. Pero eso pudiera estar cambiando. “Nuevos modelos indican que tal vez, con gases invernadero, se puede tener una distribución menos dramática de la energía – de modo que la energía que se encuentra en el lado de la estrella pudiera de hecho circular sin destrozar la atmósfera”, explicó Tarter.

“El volumen del planeta pudiera fácilmente sujetar una atmósfera”, comentó Gregory Laughlin, hablando del más nuevo planeta descubierto alrededor de Gliese 876. “Aún sería considerado un planeta rocoso con un núcleo de hierro y un manto de silicón. Incluso pudiera tener una densa capa de agua vaporizada”, dijo Laughlin, profesor asistente de astronomía en la Universidad de California en Santa Cruz y miembro del equipo descubridor. Junto con otros 40 científicos, estará a cargo de un taller en el Instituto SETI del 18 al 20 de Julio de 2005, que tiene el acuerdo de considerar si las estrellas M pudieran proporcionar condiciones apropiadas para sustentar vida en sus planetas -- una idea previamente rechazada debido al efecto tidal y la intensa radiación que la vida tiene que soportar en mundos que orbitan tan cerca. Según el punto de vista de Butler, la detección de este último planeta parece ser el primero de muchos descubrimientos similares. “Hasta hoy casi no encontramos planetas del volumen de Júpiter entre las estrellas enanas M que hemos observado”, comentó, “lo cual sugiere que, a su vez, va a haber una población mayor de planetas con volumen más pequeño”. Y dependiendo de los efectos del encuentro del próximo mes en el Instituto SETI, esto pudiera resultar en una lista mucho más larga de estrellas objetivo para la búsqueda de civilizaciones más allá de la Tierra.


Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

miércoles, 31 de agosto de 2005

Ajustando las miras de SETI: Los últimos planetas descubiertos sugieren nuevos objetivos.

Primera Parte
Junio 23, 2005
Douglas Vakoch





por Douglas Vakoch, Instituto SETI

Los científicos de SETI están tomando nota del último descubrimiento de una “Super-Tierra” más allá del Sistema Solar mientras afinan su lista de estrellas a apuntar en su búsqueda de inteligencia extraterrestre. Con el anuncio reciente de un planeta de seis a ocho veces el tamaño de la Tierra orbitando una estrella enana M, las posibilidades de mundos habitables parecen mayores que nunca. “Bien pudiera ser que existan mucho más planetas habitables orbitando a enanas M que orbitando todos los otros tipos de estrellas juntos”, explicó Frank Drake, Director del Centro para el Estudio del Universo, del Instituto SETI.

“Esta son noticias realmente emocionantes para aquellos interesados en la vida más allá del Universo”, mencionó Seth Shostak, Astrónomo Senir en el Instituto SETI, comentando sobre el descubrimiento de un planeta alrededor de Gliese 876, una pequeña estrella roja M localizada a solo 15 años luz de la Tierra. “Para empezar, es al menos un indicio tentador de que planetas pequeños – aquellos más o menos el mismo vuelo que nuestro propio mundo – pudieran ser de lo más común. Luego, es una prueba de que débiles y pequeñas estrellas enanas M, que son casi ocho veces tan grandes como las estrellas parecidas al Sol, pueden albergar también planetas rocosos”.

La estrella madre, Gliese 876, no es extraña para los cazadores de planetas, quienes descubrieron dos planetas del tamaño de Júpiter orbitándola en 1998 y 2001. Esta agrupación de planetas – dos grandes y uno pequeño – le recuerda a Alan Boss, astrofísico del Instituto Carnegie a familias de planetas descubiertos hace menos de un año alrededor de las estrellas mu Arae y 55 Cancri. “Estas tres estrellas tienen un planeta caliente, de siete a quince veces el volumen de la Tierra así como también dos o más planetas del tamaño de Júpiter que orbitan a distancias considerablemente grandes”, explicó Boss. “Lo claro aquí es que mu Arae y 55 Cancri son estrellas tipo solar”, en contraste con Gliese 876, la enana M. “Ahora tenemos alguna buena evidencia de enanas M que tienen sistemas planetarios vagamente similares al nuestro, aunque en una escala más pequeña”.

Una lista más grande

Las estrellas M han sido históricamente consideradas no aptas para las observaciones SETI. La analogía “Ricitos de Oro” sugiere que los planetas cuya temperatura fuera “correcta” para la vida orbitarían tan cerca de sus estrellas que serían atrapados tidalmente. Como resultado, el mundo se volvería rápidamente “demasiado caliente” en un lado, y “demasiado frío” en el otro: la atmósfera haría ebullición hasta consumirse en el lado iluminado, y se congelaría en el lado oscuro. Estas estrellas también lanzan llamaradas, produciendo radiación X y UV que retaría a cualquier tipo de vida sobre la superficie. El planeta recién descubierto alrededor de Gliese 876 es improbable que tenga vida debido a su órbita tan cercana a la estrella, que le da al planeta una temperatura superficial extremadamente alta.

“La teoría simple dice que los planetas terrestres en órbita alrededor de estrellas M estarían inhabitables e inhabitados”, explicó Jill Tarter, Directora del Centro para Investigación SETI en el Instituto SETI. “Pero ya no estamos confinados a la teoría simple. Modelos recientes pronostican atmósferas sustentables y regímenes de agua líquida subestelar”, menciona. “Una apreciación cada vez mayor de escenas de sol natural desarrolladas al principio de la evolución de la vida sobre la Tierra, y una especulación de que eventos de esterilización del lugar pudieran acelerar la evolución hacia la vida compleja, hacen que valga la pena considerar a las estrellas M una vez más. ¡Y las vamos a reconsiderar!”

Para abordar la complejidad de los temas, Tarter y sus colegas del Instituto SETI hospedarán el primero de una serie de talleres sobre la habitabilidad de las estrellas M del 18 al 20 de Julio de 2005. Casi 40 participantes de equipos líderes académicos y del Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI) – incluyendo miembros del propio equipo líder del NAI del Instituto SETI – se reunirán para decidir si las estrellas M deben estar en la lista de estrellas que son objeto de observaciones SETI.

Según Boss, quien también participará en los talleres, el registro del descubrimiento reciente de un planeta pequeño alrededor de Gliese 876 es propicio. “Las enanas M son el tipo de estrellas más común en nuestra galaxia así que es una buena noticia para buscar Tierras, y en particular para el taller de Julio en el Instituto SETI”, agrega Tarter. “La mayoría de las estrellas son estrellas M”, mencionó. “No han estado en nuestra lista de objetivos. Tal vez deban estarlo. Y si ese es el caso, la lista se hará mucho más grande”.

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

domingo, 14 de agosto de 2005

El Centro para el estudio de la vida en el Universo

Junio 2, 2005
por Frank Drake
Director del Centro para el estudio de la vida en el Universo






Vivimos en un universo impresionante, rico en fenómenos notables y complejos. Cada avance en nuestras capacidades de observación revela nuevos y a menudo impredecibles objetos, tales como otros sistemas planetarios, y procesos en el universo. De todos esos fenómenos, el más maravilloso, y al mismo tiempo de mayor interés para nosotros como seres humanos, es la vida en el universo. ¿Cuántos planetas existen que pudieran sustentar vida? De hecho, ¿Qué se requiere para que exista vida? ¿Cómo empieza la vida? ¿Cómo se desarrolla, y qué criaturas fabulosas puede producir la evolución? ¿Qué tan a menudo aparecen criaturas inteligentes en el gran tapiz de la vida? Es exactamente este tipo de preguntas lo que tratan los científicos del Centro para el estudio de la vida en el Universo, LITU.

Para hacer avances hacia las respuestas, algunos científicos en el Centro están buscando otros sistemas planetarios mediante el acecho inexorable del leve oscurecimiento que ocurre si un planeta cruza delante de la estrella mientras se observa desde la Tierra. Incluso utilizamos un telescopio automatizado para este programa en el duro invierno de la Antártica, donde casi seis meses de oscuridad continua proporcionan las condiciones ideales para la observación. En un futuro cercano nuestros científicos participarán en la misión de la nave espacial Kepler, la cual utiliza un telescopio especial que buscará el oscurecimiento característico causado por eclipses planetarios. Por primera vez, tendremos la sensibilidad adecuada para detectar planetas como la Tierra. Este telescopio mirará continuamente a cientos de miles de estrellas, siempre alerta para los cambios pequeños en el brillo lo cual señalaría la presencia de otras tierras.

Nuestros científicos trabajan para comprender cómo cambian los planetas en miles de millones de años, y especialmente, cómo cambia la química, temperatura y presión de sus atmósferas con el tiempo. Especialmente ¿son comunes y permanentes las atmósferas idóneas para la vida?

Y donde las condiciones sean correctas, ¿habrá vida? Los científicos de LITU han sido innovadores líderes al sugerir nuevos panoramas, que pudieran conducir al origen de la vida en la Tierra y en alguna otra parte. ¿Surgió en la “pequeña charca cálida” de Darwin, o en las humeantes calderas submarinas del océano, que arrojan agua caliente rica en químicos apropiados? O quizás, se desarrolló en un lugar exótico, como el interior de las rocas terrestres, una nueva sugerencia de uno de nuestros científicos.

No hace mucho creíamos que solo las estrellas como el Sol proporcionarían las condiciones apropiadas para la vida en sus planetas. Alrededor de estas estrellas brillantes, los planetas pudieran orbitar a una distancia donde las temperaturas son cómodas. Pero poco sabíamos: nos aguardaban grandes sorpresas. El enorme poder del efecto invernadero para calentar planetas lejanos de su estrella no se reconoció hasta que descubrimos que el efecto era tan importante en Venus que la superficie del planeta es lo bastante caliente como para derretir plomo. Vemos un tipo de invernadero, efectuado realmente por una capa de hielo de varios kilómetros en el satélite Europa de Júpiter, tan lejano del Sol que el brillo de la luz solar es solo una parte del que recibe la Tierra. Pero hay agua líquida allí, y mucho más que la de todos los océanos de la Tierra juntos. ¿Pudiera haber vida en este océano gigante? Nuestros científicos están explorando esta posibilidad, tanto en teoría como en la planeación de misiones a Europa para buscar señales de vida.

Los planetas de débiles estrellas enanas rojas, también llamadas estrellas M, son una nueva y emocionante posibilidad. Desechadas por mucho tiempo como objetivos para búsquedas SETI, abarcan el ocho por ciento de las estrellas en nuestra galaxia. Sin embargo su brillo solar es tan débil que solo calentaría a los planetas en órbitas cercanas. ¡Pero qué calentamiento sería éste! En órbitas tan pequeñas, los planetas se engancharían tidalmente dando continuamente la misma cara a la estrella, así como la Luna siempre enfrenta su lado cercano a la Tierra. El centro del lado soleado del planeta pudiera ser abrasador. El lado oscuro sería un páramo congelado. Pero, en algún lugar en medio de estos ambientes extremos, pudieran estar las condiciones apropiadas para la vida. Tal vez en esos planetas existe una zona “Camelot”, apropiada para la vida, la cual produce planetas como el nuestro que en comparación parecen las favelas de la Galaxia. ¿Cómo sería la vida en un lugar donde el clima apenas cambia y el “sol” siempre brilla?

Quizás lo más provocativo de todo es que debe existir una clase de planetas que aún no hemos visto. Son los planetas que fueron expulsados de sus sistemas durante el revuelo que acompaña al nacimiento de un sistema planetario. Estos “granujas” están destinados a vagar a través del espacio solos, como nómadas cósmicos, con solamente la luz de estrellas lejanas cayendo sobre ellos. ¿Sería imposible la vida allí? Tal vez no. Así como los planetas gigantes externos de nuestro sistema son tibios en su interior debido al decaimiento radioactivo y otras fuentes de energía, los granujas bien pudieran tener una atmósfera lo bastante profunda, y un efecto invernadero, que puedan proporcionar un hábitat duradero para la vida. ¡Cuán extraña debe ser esa vida, si es que existe!

Una vez que la vida comienza, es oportunista, y proliferará en hábitats que apenas imaginamos. Incluso aquí en la Tierra, encontramos vida sobreviviendo cerca de los reactores nucleares, bañada de la radiación que alguna vez pensamos que ninguna vida podría soportar. La vida sobrevive – e incluso prospera – en tales ambientes extremos como las calientes aguas termales del Parque Nacional Yellowstone, las profundidades de los océanos polares, los valles desecados de la Antártica, y los lagos de alta altitud del volcán Licancabur en la frontera entre Chile y Bolivia. En el Instituto sabemos esto pues nuestros científicos han estado en la cumbre del Licancabur, incluso en el lago de la cima, e irán de nuevo. Los científicos del Instituto SETI examinan a los “extremófilos”, la vida que existe en ambientes extremos, para explorar los posibles límites de la vida en otros mundos.

Mientras buscamos señales de vida en Marte, seguiremos buscando agua. Pero, ¿qué más se requiere para la vida? ¿Cómo se generó el oxígeno primitivo – tan esencial para las criaturas de cerebro grande como nosotros – en planetas terrestres? ¿Abrigó el Marte primitivo el suficiente nitrógeno para propiciar la vida? En el laboratorio, podemos recrear ambientes exóticos, otrora desprendidos de nosotros en tiempo o espacio. En el árido Desierto de Atacama en Chile, y otros lugares alrededor de la Tierra, encontramos analogía al Marte primitivo. Nuestros científicos tratan estos temas. Usando instrumentación nueva, excavaremos bajo la superficie de Marte. También supervisamos la nebulosa atmósfera de Titán durante el descenso de la sonda espacial Huygens.

Al darse la vida primitiva en varios lugares, ¿qué sigue después? Los científicos del Instituto SETI están explorando los progresos que llevaron a la existencia de criaturas inteligentes sobre la Tierra, esperando determinar qué tan a menudo debe aparecer la inteligencia elevada, y tal vez también la tecnología. ¿Es esto raro y somos casi fenómenos o pasado el tiempo suficiente, la inteligencia y la alta tecnología son inevitables en planetas incluso como la Tierra? Las respuestas a estas interrogantes son algunas de las más importantes, con todo lo conocido hasta ahora de astrobiología. Los científicos del Instituto SETI están entre los más activos en intentar encontrar la verdad. Las respuestas son de profunda importancia para la ciencia, pero también en manera práctica, pues nos dan la orientación en la planeación de nuestras búsquedas SETI.

En nuestro Centro para la Vida en el Universo, el Instituto está dirigiendo quizás el programa más amplio de cualquier institución que trata los orígenes y la naturaleza de la vida en el universo. Al hacer esto, esperamos contribuir a la comprensión de algunas de las más antiguas y profundas interrogantes de la ciencia y la filosofía.

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

sábado, 13 de agosto de 2005

El Gran Debate OVNI

Julio 14, 2005
por Seth Shostak, Astrónomo Senior de Instituto SETI



La buena noticia es que las encuestas continúan mostrando que entre una y dos terceras partes de las personas piensan que existe vida extraterrestre. La rara noticia es que una fracción similar cree que algunos extraterrestres visitan la Tierra.

Varios programas recientes de televisión han tratado sobriamente la posibilidad de que naves extraterrestres estén invadiendo nuestro espacio aéreo, aterrizando ocasionalmente el tiempo suficiente para permitir que su tripulación haga experimentos extraños (e ilegales en la mayoría de los estados) en ciudadanos desafortunados. Mientras esos programas atormentan a los espectadores al sugerir que finalmente están llegando a la conclusión del así llamado “Debate OVNI”, no es así. Esa conclusión parece perennemente fuera de alcance.

Así que, ¿cuáles son los temas beligerantes? Lo primero, a pesar de la discusión acalorada que conlleva, es admitir que el viaje interestelar no quebranta la Física. Es algo posible. Después de todo, las naves Pioneer y Voyager llevan actualmente casi tres décadas en un viaje interestelar inadvertido. La trampa es, desde luego, que a esas naves les tomará 70,000 años en cubrir la distancia de las estrellas más cercanas (y no llevan ese camino). Con la Física como la conocemos, es extremadamente difícil de acortar considerablemente y sin percances, ese tiempo de recorrido. Por supuesto, pudiera ser teóricamente posible crear agujeros de gusano o alguna otra facilidad exótica para navegación cósmica a alta velocidad; pero ese método es absolutamente hipotético.

Y no es realmente el punto. El problema que tengo con la afirmación de que naves desconocidas merodeen nuestro planeta no es con el medio de transporte, sino con la evidencia. Me preocuparé del cómo llegaron aquí cuando esté convencido de que ellos realmente están en escena.

Bueno, ¿lo están? ¿Cuán buena es la evidencia? En el transcurso de un programa reciente de televisión en el cual participé, los expertos invitados que han estudiado los ovnis por mucho tiempo, discutieron el caso de su naturaleza extraterrestre al mostrar fotografías de supuestos platillos sobrevolando a bajas alturas. Algunos de esos objetos aparecían como luces fuera de enfoque, mientras otros asemejaban frisbees con forma de tapacubos captados a medio trayecto.

Mientras que los primeros son forzosamente dudosos, los últimos captaron más mi atención. ¿Cómo sabemos que NO son tapacubos, lanzados al aire por un timador con una cámara? La réplica de un experto: “esas fotografías aprobaron la inspección”. Cuando se cuestionó cuál inspección exactamente habían aprobado, la respuesta fue “los efectos atmosféricos nos dan una línea de distancia, y un meticuloso análisis quitó toda posibilidad de trucos fotográficos”. Bueno, lo primero es bastante arriesgado, y se basa en algunas suposiciones acerca de las condiciones atmosféricas (¿era un día con smog en Los Angeles?), y lo último no prueba nada. Una toma real de un tapacubos aéreo, estaría después de todo, libre de argucias fotográficas.

La evidencia adicional que es citada continuamente es “testimonio experto”. Pilotos, astronautas, y otros con ojos experimentados y credenciales espectaculares afirman haber visto naves extrañas en los cielos. Es seguro decir que esos testigos han visto algo. Pero el que no identifiquen un fenómeno aéreo no significa que sea un visitante extraterrestre. Eso requiere evidencia adicional que, hasta ahora, parece ser tan poco convincente como las fotos de platillos libres de trucos.

¿Qué hay de esas personas que han experimentado a seres extraterrestres de primera mano? Las historias de abducciones son un campo de estudio completamente aparte y que no quisiera tratarlo aquí, sin embargo debo confesar que es desconcertante ver fotografías de marcas redondas en la carne de seres humanos, acoplado con la afirmación que esas desfiguraciones menores se deben a mala conducta extraterrestre. Pero incluso dejando a un lado la cuestión enigmática del porqué seres de soles lejanos vendrían a la Tierra para marcar a los locales, la evidencia es, nuevamente, ambigua. Las marcas pudieran adjudicárseles a los extraterrestres, y de nueva cuenta, pudieran ser la consecuencia de abuso conyugal o muchas otras causas.

A la hora de la verdad, y al ser presionados acerca de la existencia de pruebas verdaderas de visitas extraterrestres, los expertos en este programa retrocedieron diciendo: “bueno, no sabemos de dónde vienen. Pero definitivamente algo está pasando”. La última declaración es apenas debatible. La primera es simplemente boba. Si los platillos y los que dejan marcas no son del espacio exterior, ¿de dónde vienen exactamente? ¿de Bélgica?

La cuestión fundamental es que la evidencia de visitantes extraterrestres no ha convencido a muchos científicos. Muy pocos académicos escriben artículos para publicaciones internacionales acerca de naves extraterrestres o sus ocupantes. Ante esto, los expertos en ovnis generalmente toman refugio en dos explicaciones posibles:

(1) El material que sería una prueba convincente fue recogido y ocultado por el gobierno de Estados Unidos. Aunque es interpelado continuamente, este es un argumento que proviene de la ignorancia (equivalente a decir: “no podemos mostrarles buena evidencia porque no la hemos conseguido”), e implica forzosamente que cada gobierno en el mundo acapara eficientemente todos los artefactos extraterrestres. A menos que, por supuesto, los extraterrestres visiten solamente los Estados Unidos, donde la recuperación del material que cae a la Tierra es presuntamente un tipo de arte perfeccionado.

(2) Los científicos sencillamente se rehúsan a mirar cuidadosamente ese fenómeno. En otras palabras, los científicos deben culparse por el hecho de que la hipótesis de visitación no los ha persuadido.

Esto no solo es injusto, sino descaminado. Ciertamente, en cambio, algunos investigadores han entrado por sí mismos al campo para buscar presencia extraterrestre en las historias, los videos y las fotos extrañas que constituyen la evidencia. Pero no tienen que hacerlo. Este reclamo se compara a decir a los críticos de cine que las películas serían mejores si tan solo contribuyeran y se pusieran tras la cámara. Pero los críticos pueden dictar evaluaciones excelentes y atinadas de una película sin ser partícipes en el negocio de hacer cine.

El peso de las pruebas recae en quienes hacen las afirmaciones, no en quienes encuentran los datos dudosos. Si hay investigadores convencidos de que naves de otros mundos están zumbando el nuestro, entonces deben presentar la mejor evidencia irrebatible que tengan, y no recurrir a explicaciones que apelen a encubrimientos conspiratorios o al malogramiento de otros de estar abiertos a la idea. Después de todo, los defensores de los ovnis no nos piden creer en algo intranscendente o marginal, difícilmente pudiera haber un descubrimiento más impresionante o importante que los visitantes de otros mundos. Si pudiéramos probar que los extraterrestres están aquí, yo estaría tan impactado como cualquiera. Pero estoy a la espera de un convincente Anexo A.

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

domingo, 15 de mayo de 2005

Philip Morrison , 1915 – 2005

Abril 25, 2005
Seth Shostak



Si uno es invitado a nombrar a los verdaderos pioneros de SETI, solo existen tres: Frank Drake, Giuseppe Cocconi, y Philip Morrison. Morrison falleció el 22 de Abril, a la edad de 89 años.

Fue mientras estaba en la Universidad Cornell, a finales de los 50’s que Morrison, junto con su colega el físico Cocconi, hizo el cálculo fundamental que justificó una búsqueda de señales provenientes de otros mundos. Se motivó a hacer esto al considerar la generación y la detección de los rayos gamma, y si este tipo de partículas pudiera usarse para enviar señales a través de distancias interestelares. Mientras esto parecía posible, se les ocurrió a los dos investigadores que el radio pudiera ser un mejor medio de comunicación (Morrison había adquirido un equipo de cristal a una edad muy temprana para escuchar las transmisiones de KDKA, la primera estación comercial de radio del país, en su ciudad natal de Pittsburgh, Pennsylvania. Morrison se convirtió rápidamente en un ávido radioaficionado).

Los físicos hicieron sus cálculos demostrando que la tecnología de radio, incluso en el nivel actual de hace casi medio siglo, era fácilmente capaz de enviar información a través de años luz de distancia. Ellos especularon que, puesto que las sociedades avanzadas pudieran estar dando a conocer su presencia con tales emisiones, debería hacerse una búsqueda de señales por parte de los astrónomos de radio. Este resultado apareció en un artículo que los dos físicos escribieron en 1959 para la revista británica, Nature -- y es indiscutiblemente el ensayo seminal en la historia de la investigación SETI moderna. Un año después, Frank Drake hizo la primera búsqueda deliberada para el tipo de señales propuestas por Cocconi y Morrison.

Morrison pronto se unió a la instalación del MIT, donde continuó estando involucrado en la empresa de SETI, ayudando a facilitar los encuentros y las publicaciones sobre el tema. Aunque fueron una parte importante en su investigación, sus opiniones y su creatividad continuaron suministrando información importante a este campo. Por ejemplo, cuando el programa SETI de la NASA se inauguró en Arecibo, Puerto Rico en 1992, Morrison ofreció una conferencia sobre el tema que fue notable por la amplitud y la frescura de sus ideas.

A muchos les sonará familiar Morrison por su popular libro Nada es demasiado Bello para ser Verdad, así como las varias reseñas del libro que él y su esposa Phylis escribieron para Scientific American. También narró el bien conocido cortometraje de los hermanos Eames, Powers of Ten y fue autor del libro del mismo título.

Es con pesar que el Instituto SETI registra el deceso de un científico extraordinariamente talentoso, que colocó los cimientos de lo que se convirtió en una empresa tan seria, emocionante y prometedora.

-- Seth Shostak

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

¿Y si todos están escuchando y nadie está transmitiendo?

Abril 21, 2005
Jill Tarter
Directora del Centro para Investigación SETI




Siempre que ofrezco una conferencia acerca de SETI, casi puedo asegurar que el título de este artículo será una de las preguntas que me hará la audiencia. Durante nuestros talleres de 1997-99 sobre las siguientes dos décadas de la investigación de SETI en el Instituto SETI, los participantes del taller tomaron muy en serio el asunto de una estrategia de transmisión activa. Los resultados de sus deliberaciones se publicaron como SETI 2020: Una Guía para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Concluyeron que la transmisión NO es una estrategia apropiada, al menos para las próximas dos décadas. Los seres humanos primero necesitan madurar.

Para comprender esta conclusión, es necesario apreciar que hay una asimetría fundamental en nuestra situación actual: somos una tecnología de cien años en una galaxia de diez mil millones de años. En los talleres, el físico de Harvard Paul Horowitz resumió muy bien las cosas; él dijo: “En caso de suceder, siempre debe haber un primer contacto entre dos civilizaciones tecnológicas. Estadísticamente, es extremadamente improbable que nuestro primer contacto con una civilización ETI sería también su primer contacto con una civilización ETI. De tal manera, la tecnología avanzada que detectáramos habría experimentado este tipo de encuentro muchas veces antes. Pudo haber establecido ya un protocolo galáctico para el intercambio de la información, al cual las transmisiones ab initio de la Tierra no tendrían oportunidad de adherirse. Así justificamos nuestra estrategia asimétrica de solamente escuchar reconociendo nuestra desigual posición entre las civilizaciones galácticas. ¡Estamos entre las más jóvenes!”

¿Cómo podemos estar tan seguros de nuestra desproporcionada posición? Cualquier tecnología que sea observable en distancias interestelares no puede ser más primitiva que la nuestra. Después de solo 100 años de manipular el espectro electromagnético, nos encontramos en el medio de una explosión exponencial de la tecnología. Pero nos ha tomado más de 4500 millones de años de evolución planetaria y biológica para llegar a donde estamos hoy. Si existe tecnología detectable allí afuera, es estadísticamente improbable que su evolución y desarrollo esté sintonizado para coincidir precisamente con nuestras capacidades tecnológicas que surgen actualmente. Serán más ancestrales, potencialmente miles de millones de años más antiguas puesto que la Galaxia Vía Láctea estaba por, al menos, alrededor de cinco mil millones de años antes de que nuestro sistema solar comenzara a formarse.

Ubicándonos en el medio de nuestro propio incremento exponencial en capacidad tecnológica, no podemos imaginar cómo pudiera ser una tecnología más antigua. Hasta ahora, no hemos experimentado ningún crecimiento exponencial en la naturaleza o la cultura que no alcance cierto límite de recurso y lo sature o se estrelle. Algunos futuristas especulan acerca de la “singularidad” que debe ocurrir cuando sucedan cambios en la escalas del tiempo que sean demasiado cortas para que los humanos se adapten, y las entidades post-biológicas que pudieran desarrollarse para adecuar o no el exponencial. El transmitir es un trabajo más arduo que el escuchar, y así colocamos la carga de la transmisión en las tecnologías más viejas. Desde luego, si no existen tecnologías más antiguas, entonces nuestras búsquedas no tendrán éxito.

En el futuro podemos decidir que seamos de hecho los primeros, que tendremos que resolver cómo sobrevivir a una edad cósmica madura, y que tenemos una responsabilidad que transmitir en beneficio de las civilizaciones tecnológicas por surgir. En tal caso, tendremos que responder a las preguntas difíciles: ¿Quién hablará por la Tierra? ¿Qué es lo que dirán? y ¿Cuánto tiempo tendrán para decirlo? Las primeras dos cuestiones son obvias y difíciles de responder en ausencia de algún sistema terrestre de gobierno global. La tercera cuestión se deriva de las distancias cósmicas y la sincronía temporal.

La Galaxia de la Vía Láctea es una colección aplanada de estrellas, gas y polvo de aproximadamente 100 000 años luz de ancho, y no estamos ubicados en alguna parte cercana a su centro. A cualquier clase de señal electromagnética que transmitamos le tomaría 70,000 años alcanzar las partes más distantes de la galaxia. Para que una civilización ETI detecte nuestra transmisión, sus instrumentos deben estar orientados en nuestra dirección en el momento en que llegue nuestra señal (y por supuesto deben haber elegido el instrumento correcto). Las posibilidades de que esto suceda son de cero, a menos que sigamos transmitiendo por mucho tiempo. Entonces cuando ellos consigan buscar en la dirección adecuada, nuestra señal estará allí y ellos tendrán éxito. Para darnos cuenta de que tuvieron éxito, ellos tendrán que transmitirnos una respuesta, ¡y eso podría tomar otros 70,000 años en llegar! El escuchar podría tener éxito mañana, pero la transmisión es una estrategia a largo plazo. Hasta ahora los seres humanos no somos muy efectivos en la planificación a largo plazo.

Pasé una tarde muy agradable con Google™ para intentar cuantificar qué tan lejana puede estar la humanidad del manejo de una estrategia de transmisión en escalas de tiempo cósmicas. Usé el motor de búsqueda para indagar la frase “____ plan anual”, donde el espacio en blanco era completado de un valor numérico o de una palabra para la duración de tiempo en la pregunta. Busqué en ambas variantes y conté el número de “entradas” para incluirlas, pero de ninguna manera son medidas independientes. A menudo la palabra será utilizada en el título de un plan, mientras que el valor numérico aparece múltiples veces dentro del cuerpo del texto. Busqué desde uno hasta cien mil años, y los resultados se reflejan en la imagen.

Para determinar el horizonte de planeación que los humanos consideramos seriamente, hice una búsqueda con mi propio nombre. Sostendría que cualquier actividad de planeamiento que no registra más “entradas” que mi nombre (como se indica con una flecha verde en la parte superior de la tabla) es apenas un proyecto serio para nuestra especie. Usando ese criterio, concluyo que estamos razonablemente interesados (pero aún no hemos demostrado ser competentes) en hacer planes para una sola generación en el futuro. Para las búsquedas de plazo más largo, el número de “entradas” era lo bastante pequeño para permitir cierta exploración de quién o qué pensaban (o al menos publicaban en la red) acerca de tales escalas de tiempo.

De 100 años en adelante, los resultados son dominados por la ciencia ficción y la religión. Los ecologistas han comenzado a escribir e intentan planear para una escala de tiempo de quinientos años. El Y2K y el nuevo milenio causaron un punto asociado a 2000 años. El período radiactivo de descomposición de los productos de desecho de la generación de energía de fisión es responsable de un esfuerzo serio de los Estados Unidos por construir una instalación de almacenaje y contención que sea segura y confiable por 10,000 años. Diez mil años es también el tiempo de vida planeado para el Clock of the Long Now Foundation. Es tal vez menos importante que el reloj esté aún haciendo tic tac de aquí a 10,000 años a que la Montaña Yucca (o algún otro complejo) permanezca intacta, pero el reloj es una herramienta muy útil para alentar a los seres humanos a adoptar un acercamiento a largo plazo hacia el futuro. Valdría la pena investigar si el reloj pudiera transmitir tan bien como hacer tic tac.


El número de “entradas” registradas por el motor de búsqueda de Google al rastrear acerca de “_____ plan anual”. Las barras azules son los resultados al usar palabras para el número de años, las barras rojas representan la misma búsqueda usando el valor numérico.
Pulse para agrandar la imagen

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

jueves, 14 de abril de 2005

La misión Cassini y la Astrobiología

Abril 14, 2005
por Christopher Chyba, del Instituto SETI



Durante el pasado año, el Instituto SETI ha sido uno de los equipos líderes en el Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI), y esta semana varios miembros del Instituto SETI han estado en Boulder, Co., para el encuentro bianual del NAI. El equipo del Instituto SETI reúne a una docena de nuestros científicos y educadores en la investigación de la Vida en el Universo, investigación SETI, y Educación e Interés Público para tratar algunas de las más importantes preguntas de la astrobiología. Lo principal en esto es entender cómo el origen y la evolución de la vida dependen de ambientes planetarios particulares, y cómo, en cambio, los ambientes planetarios pueden por sí mismos formarse por la biología. Deseamos contestar estas interrogantes al investigar un número de mundos en nuestro sistema solar, y al hacer cuestionamientos similares respecto a otros mundos que orbitan otras estrellas.

En nuestro sistema solar, nuestro trabajo comienza con la tierra primitiva. Mientras la Tierra sigue siendo el único mundo en el que existe la vida como la conocemos, la astrobiología tiene pocas opciones para basar nuestro conocimiento de biología terrestre. Debemos estar siempre conscientes de que la vida en otros lugares pudo haber encontrado otros métodos para hacer su trabajo biológico, sin embargo, el explorar la vida terrestre nos da el punto de partida para muchas de las preguntas que planteamos.

Además de la Tierra, prestamos mucha atención a otros tres mundos en el sistema solar.
(1) Marte, el cual claramente tuvo alguna vez agua líquida en su superficie, y aún puede tener al menos por períodos breves. El planeta rojo puede o no, contener una biosfera subterránea. (2) Europa, luna de Júpiter, la cual casi con seguridad alberga al segundo océano del sistema solar, con la posibilidad de que el océano contenga al menos vida microbiana, y (3) Titán, luna de Saturno, la más misteriosa de todas, y un cuerpo que recientemente ha sido explorado con detalle por la nave espacial Cassini y la sonda espacial Huygens.

Todas estas investigaciones afectarán nuestra búsqueda de SETI, pues nos ayudarán a entender los tipos de planetas y satélites – y por lo tanto los tipos de sistemas solares – que pueden sustentar vida. En particular, el Conjunto de Telescopios Allen (ATA, siglas en inglés de Allen Telescope Array) enfrentará pronto la cuestión de si debe o no buscar señales artificiales de otros mundos que orbiten enanas rojas – llamadas Estrellas M.

La decisión es importante, puesto que las estrellas M abarcan casi el 75% de las estrellas dentro de un rango de casi mil años luz que serán estudiadas por el ATA. En efecto, las preguntas acerca de la búsqueda de SETI han conducido a nuestro equipo a plantear interrogantes sobre la habitabilidad planetaria. Por lo frecuente del caso, SETI y otras figuras de astrobiología se respaldan unas a otras de manera importante.

Mucho de lo que pensamos sobre Marte, Europa e incluso los planetas de las estrellas M se fundamentan en un arquetipo de vida basado en la Tierra – en particular, en una demanda por agua líquida. Titán es el único mundo que estamos investigando en detalle que en mayor consideración tira a un lado este modelo habitual. A aproximadamente -180° C, la superficie de Titán está demasiado fría para otra cosa que no sea efímeros ambientes transitorios de agua líquida. Pero no obstante, esto es de gran interés astrobiológico al menos por dos razones. La primera es que la química de su atmósfera actual de alguna manera se asemeja a la que creemos que tenía la atmósfera de la Tierra primitiva. Comprender esta química no solo puede ayudarnos a tratar las importantes cuestiones relacionadas a la química del origen de la vida en la Tierra primitiva, sino que puede incluso ayudarnos a entender las razones por las que la atmósfera de la Tierra se hizo lentamente más rica en oxígeno a través del tiempo. Comprender este proceso es uno de los objetivos del trabajo de Emma Bakes, co-investigadora en el proyecto del NAI del equipo de SETI.

La segunda razón por la que Titán es de gran interés astrobiológico es que parece (probablemente lo sabremos pronto) darnos un ejemplo de un mundo donde existe un ciclo meteorológico basado en metano líquido, en vez de agua líquida. Los científicos han especulado por mucho tiempo acerca de si la vida pudiera basarse en algún otro líquido además del agua. La vida basada en hidrocarburos líquidos como el metano o el etanol habría de ser extraordinariamente distinta a la vida basada en el agua; la solución química sería completamente diferente a lo que conocemos. Tales especulaciones son tan difíciles de evaluar que nunca habrían sido suficientes para justificar el sonda Huygens de Titán. Pero aunque estamos en Saturno y Titán por razones menos hipotéticas, la química revelada por la sonda Huygens debe sin embargo, ayudar a proporcionar el entendimiento a la posibilidad – o la improbabilidad – de tales formas de vida verdaderamente distintas.

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

jueves, 7 de abril de 2005

¿Será cierto que el que arriesga, gana?

Marzo 24, 2005
por Seth Shostak, Astrónomo Senior del Instituto SETI






El reciente desorden sobre si existe evidencia convincente de vida en Marte brinda una severa lección sobre la investigación de la vida: un importante descubrimiento científico es tan tentador, seductor y peligroso como las sirenas que le hicieron señas a Ulises.

Aprender algo tan trascendental como novedoso no solo garantiza al científico un empleo estable y un mural de reconocimientos; puede asegurar su nombre en el gran libro de hazañas humanas. Es como un tipo de inmortalidad.

Por otra parte, una afirmación que resulta ser equivocada es con frecuencia una marca negra indeleble, que conduce a la crítica, al ridículo y a una enérgica cabalgata al olvido.

Mucha gente ajena a la cuestión científica tiene una visión tipo Hollywood acerca de la investigación. Para ellos, el descubrimiento consiste en un momento de triunfo en el que un científico – impulsado por una idea brillante o demasiado asado francés -- cubrirá repentinamente los pizarrones con matemática fresca o accionará un interruptor de cuchilla en el laboratorio, y momentos después volver atrás para encarar alguna nueva y profunda verdad.

De hecho, mucho descubrimiento es provisional. Los datos sugieren algo, pero raras veces son completamente inequívocos, excepto, tal vez, en un examen retrospectivo.

Un investigador tiene que tomar una decisión entre “interpretar” la información y aventurarse en el descubrimiento o permanecer quieto, continuar avanzando, y arriesgarse a ser derrotado por un competidor. En otras palabras, existe un fino equilibrio entre precipitarse discretamente y estar fuera de la carrera.

La decisión correcta rara vez es la muerte, obviamente. En 1989, el químico Stanley Pons y Martin Pleishman aseveraron que habían desencadenado la fusión en frío en su laboratorio. Lo que ellos realmente provocaron fue la fría censura de sus colegas. En contraste, Edwin Hubble se absorbió en su diagrama de espectros de galaxia en 1929 y determinó que el universo se estaba expandiendo en forma linear. Al observar esa información, se aprecia el grado de inspiración (o imaginación) requerida para aventurarse a esa conclusión. Más de una década antes de Hubble, el astrónomo Vesto Slipher ya había medido las velocidades de recesión de un puñado de galaxias, y encontró que la mayoría de ellas estaban retrocediendo. Si hubiera sido un poco más audaz, la NASA podría estar debatiendo los méritos de una Misión del Servicio de Slipher para salvar nuestro principal telescopio espacial.

Cuando se descubrieron los primeros planetas alrededor de otros soles hace una década, había personas serias en la comunidad astronómica que creían que los demandantes habían observado simplemente estrellas dobles, no sistemas planetarios. Sin embargo, los descubridores mantuvieron su postura firmemente y eventualmente aseguraron la tinta en cada libro de texto de Astronomía I desde ahora y hasta que el Sol se convierta en nova. Hicieron esto a pesar de un sobrio precedente: en los años 60’s y 70’s el astrónomo Meter van de Kamp había hecho público en las noticias que dos sistemas estelares cercanos, incluyendo la estrella de Barnard, danzaban hacia delante y hacia atrás en el cielo, confirmando que contenían planetas. Desafortunadamente para van de Kamp, el baile era causado por mantenimiento periódico de su telescopio, no por mundos distantes. Así pasa la gloria del mundo.

Existe también el problema de interpretar la información basándose en ideas preconcebidas. Lo cierto es que la investigación a menudo proviene de intentar probar que lo que se piensa es verdad. En lenguaje urbano, significa “dejarse llevar por la corazonada”. Desde luego, cuando su presentimiento es basura, los resultados son desperdicios. Colón dejó este mundo creyendo aún que sus naves habían zarpado en las Indias, pues allí fue donde el pensó que había llegado. De haber tenido un concepto más abierto, esto se llamaría los Estados Unidos de Colombia.

Es difícil imaginar un descubrimiento más grande que el de encontrar vida inteligente en el espacio. Sin embargo, los científicos de SETI han prometido para sí mismos y para quien pregunte que revisarán meticulosamente cualquiera de las señales candidatas recopiladas por sus telescopios, comprobando que sean realmente extraterrestres y verdaderamente tecnológicas. Llevan grabado en el corazón la lección de los púlsares: señales que, a primera vista, parecían ser una maniobra del Pequeño Hombre Verde – pero resultaron ser de antemano una desconocida criatura en el bestiario celestial de la naturaleza. Recuerdan la CTA-102, una variable fuente de radio cósmica que los investigadores rusos creyeron que era la ruidosa transmisión de una sociedad avanzada. CTA-102 era un quasar.

No obstante que las buenas intenciones sean sencillas, decidirse en la información es difícil. Así que cuando los investigadores de SETI descubran una señal interesante, no se sonrojarán rápidamente con adrenalina ni gritarán desde los tejados. Ellos saben que cualquier señal necesitará una amplia confirmación para descartar orígenes mundanos como satélites de telecomunicación, interferencia local o de un software raro.

Pero en algún punto habrá la necesidad de decidir la forma en que baje este balancín. Una llamada incorrecta pudiera simplemente hacerlo objeto de un monólogo de Jay Leno. Pero una demora pudiera significar que su boleto a Estocolmo se lo den a alguien más.

Sin duda, será una llamada difícil.

Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...

jueves, 10 de marzo de 2005

Planetas Huérfanos. Es una vida dura

Febrero 24, 2005
por Seth Shostak -- Astrónomo Senior





Intente imaginar este panorama que no ha sido presenciado por ningún ser pensante, a pesar de que pudiera estar desarrollándose cada pocas semanas en alguna parte de la Vía Láctea.

Estás en una solidificada superficie caliente de un mundo recién formado; un primo desconocido de la Tierra de solo algunos millones de años de edad. El paisaje es un sofocante desorden fulminante de roca suave, tan infértil como el espacio mismo.

Si alguien pudiera mirar al cielo nocturno, vería un cuenco oscuro acribillado con laboriosos puntos brillantes. Los puntos son mundos hermanos -- planetas nuevos en diversas etapas de gestación, ladeándose a través del disco viscoso de gas y del polvo grumoso que les ha dado sustancia y forma.

De pronto y por casualidad, ocurre un encuentro no tan improbable. La trayectoria de otro objeto, de la misma camada, cruza cerca. Durante varios días, el segundo planeta navega sin limitaciones a través del cielo: silencioso y peligroso.

No hay una colisión real; ni destrozos catastróficos de mundos nacientes. Pero la interacción gravitacional durante este breve encuentro cambia el movimiento de ambos objetos; acelerando a uno y reduciendo la velocidad del otro. Y entonces se desarrolla un acontecimiento deprimente, aunque este mundo no tiene ojos para verlo. Expulsado al azar del sistema solar donde nació, el planeta se desliza en el espacio profundo. Cada hora, el sol que había prometido calentar su superficie por miles de millones de años retrocede otros 80 mil kilómetros. En solo una década, la estrella doméstica se contrae a un punto de luz, finalmente indistinguible de otras estrellas del cielo. La superficie del planeta se enfría, su atmósfera se condensa, cae, y se amontona en sedimentos congelados. Este es un mundo huérfano, vagando sin destino en el aletargador desierto frígido del espacio profundo.

Aunque fue pateado de su litera por accidente, el exilio involuntario de este planeta puede ser un destino frecuente para los mundos recién nacidos. Doug Lin, astrónomo en la Universidad de California en Santa Cruz, comenta: “Mi percepción es que los planetas huérfanos pueden ser numerosos. Ya existe evidencia indirecta de que mundos del tamaño de Júpiter han sido expulsados de alguno de los sistemas planetarios extrasolares que hemos descubierto en la última década. La pista es que los planetas grandes en esos sistemas tienen a menudo órbitas sumamente elípticas”. Los mundos gigantes en órbitas ovales son probablemente los objetos que se rezagaron cuando ocurrió un pequeño choque planetario.

“No tenemos esa situación en nuestro sistema solar. Tenemos suerte pues Júpiter – quien para empezar tiene una órbita de baja excentricidad -- ha codeado a los otros planetas en similares órbitas casi circulares, donde no entran unos en el trayecto de los otros”. comenta Lin.

Pero imagine un sistema en el que no se forman planetas como Júpiter, debido simplemente a una escasez de materia prima. Incluso en este caso, todavía pudiera haber recursos para construir mundos como la Tierra y más pequeños. Algunos de estos inevitablemente se formarán a distancias entre 800 y 1600 millones de kilómetros de la estrella (el rango de las órbitas supervisadas por Júpiter y Saturno en nuestro sistema solar). A esas distancias, las velocidades orbitales son de casi 16 kilómetros por segundo. Eso es lo bastante lento para que un encuentro gravitacional pueda agregar fácilmente los 6.4 kilómetros adicionales por segundo que seguramente expulsarían un objeto relativamente pesado del sistema estelar. (Para quien le importe los números, las velocidades de escape son 41% más altas que las velocidades orbitales).

¿Qué tan a menudo sucede esto? “Desconozco la fracción de los planetas que serían arrojados”, admite Lin. “Pero me imagino que la fracción es tal vez muy alta; de hecho no me sorprendería si fuera del 50%”.

Si ese es el caso, entonces los planetas huérfanos ¡serían más numerosos que las estrellas! Solo en nuestra propia galaxia, habría cientos de miles de millones de estos mundos divagantes.

Eso es mucha superficie errante, y entonces naturalmente surge la duda sobre la existencia de vida en esos cuerpos beduinos, dado que pudieran constituir una gran parte de toda la extensión planetaria. A primera vista, se pudiera asumir que no hay mucha esperanza. En el espacio profundo, hay muy poca energía como para calentar un océano o proporcionar las calorías necesarias para el metabolismo. A fin de cuentas, en la Tierra, la luz solar dio alas a la mayoría de la vida. Casi un kilovatio de energía impacta en cada metro cuadrado del paisaje en un día soleado. En el espacio interestelar, donde las estrellas son lejanas y débiles, el flujo de energía es mil millones de veces menor.

El hecho es que cualquier océano superficial en un planeta huérfano se congelará más duramente que un mostrador de granito, y la fotosíntesis será un fracaso. Pero tenga en mente que la vida sobre la Tierra pudo haberse originado de – y en realidad aún existen – las aguas sobrecalentadas de respiraderos en lo profundo del océano. El agua fangosa que brota de estas chirriantes grietas hierve por la temperatura del calor del interior que quedó principalmente desde el nacimiento de la Tierra. Después de más de cuatro mil millones de años, nuestro planeta aún está caliente por dentro. Marte, un mundo más pequeño, se ha enfriado mucho más. No hay placas móviles o volcanes activos en la Planeta Rojo. Está congelado.

Pero claramente, para los planetas huérfanos más abultados – aquellos que pudieran ser del tamaño de la Tierra o más grandes – la energía subterránea que sustenta vida duraría por miles de millones de años. Así que bien se puede creer que mientras la superficie de cualquier océano en esos mundos sería hielo sólido, la biología pudiera aún prosperar en agua líquida por debajo. Y después de todo, no se necesita mucho calor. No se requiere magma, solo agua caliente. Como comenta Lin: “Se requiere mucho calor para derretir rocas. Pero para la vida, todo lo que se necesita es agua hirviendo”.

En otras palabras, la vida en los mundos huérfanos es posible. Pero ¿pudiera surgir allí una vida compleja o incluso inteligente? Eso claramente es algo más de un caso perdido. Francamente parece improbable que el dependiente de la vida a base del calor que brota desde el interior de un planeta llegaría a ser lo bastante estudiado para comprender el universo.

No obstante, este es un tipo de hábitat que aunque posiblemente sea muy común, es muy extraño para nuestra propia experiencia. No podemos decir con seguridad que la vida inteligente es imposible en esos mundos. Si ocurre tal acontecimiento extravagante, sería interesante conocer lo que los habitantes piensan sobre la posibilidad de vida en un planeta que orbita una estrella. De hecho, desde su punto de vista, nuestro hogar parecería poco atractivo. Tal vez no les gustaría vivir tan angustiosamente cerca de una exasperante bola de gas incandescente, que rutinariamente expide radiaciones mortales desde su semblante tormentoso. Tal vez es mejor estar salvaguardados en un mundo donde el sol nunca brille.


Fuente: Instituto SETI

Traducido por: María Luisa Hernández Castro

Artículo completo...